ACCIÓN-RELATO
DE AGRADECIMIENTO O ALABANZA DE UNA ACELERACIÓN EJEMPLAR O QUIZÁS
APUNTES PARA UN MANIFIESTO ARTÍSTICO E INCLUSO EXISTENCIAL.
 |
| RAPTE D'EUROPA, de l'exposició EX-LIBRIS IMPOSSIBLES, de Maravilla Sáez |
Un día, andaba yo en el interior de un siniestro pozo
batiéndome contra el Monstruo de la Pena Negra (a la que nuestra propia
naturaleza nos condena irremisiblemente) y espantándome los buitres que
acudían al olor de mi debilidad, cuando un buen amigo me telefoneó para
invitarme a que participara en un festival de "bouetes" en
Amposta montando una exposición de esas cosas que yo hago a base de puré
de piedra descompuesta por la erosión y fuego (esa técnica que se ha
dado en llamar cerámica).
Alegres,libertarios,epicúreos,dicharacheros y transgresores como yo los concebía
a los bouetes- tal como lo es mi buen amigo- me apresuré a imaginar para
ellos una especie "de exposición-homenaje de urgencia"que pudiera
hacer en el poco tiempo del que disponía.Quería hacer a ese disparatado
rebaño de artistas un guiño cómplice en el que la poesía se coronara de
cuernos y se vistiera de azul para ser servida sobre paella y platos en metafórico banquete.
Trabajé ilusionada en plan estajanovista
fabricando todos los pequeños monumentos de sala de estar que pude para
esos animales de mi galaxia que intuía amigables, queribles, quizá
semejantes. Esta ilusión y el trabajo (que como ya sabemos, nos hará libres)
me permitieron escalar el pozo y dejar momentáneamente fuera de combate
a mi particular Monstruo acosador. Por lo cual, quiero agradecer-aquí y
ahora- a mi buen amigo Javier Caballero Cid, la invitación que me
proporcionó el aroma refrescante de la ilusión.
Antes de seguir adelante y aun cuando peque
de reiterativa, quiero dejar constancia clara de que mi intención al
aceptar tal invitación, fue la de participar en un amistoso juego
colectivo, fabricar pequeñas esculturillas alegóricas que agradaran sin
dificultad y que pudieran servir de recordatorio o "souvenir"
de tan festiva jornada, para quien así lo quisiera, por el módico precio
de unas raciones de una paella humilde. En modo alguno tuve la vana
pretensión de revolucionar la Historia del Arte con algo jamás visto.(Lo
cual está ya muy visto: es invento del siglo pasado. Para presentar algo
rotundamente nuevo tendría que haber dado fin al Capitalismo, a la
estupidez o a la maldad humana).Tampoco pretendía seducir a mandarines
de la moda, profesionales del mercado artístico o neómanos compulsivos.
Mi espíritu indómito está en contra de cualquier dogma y de obscuras e
innecesarias jefaturas. Lo que se ha dado en llamar Arte , según mi
modesto entender y a estas alturas de su historia, o es un ejercicio sincero
de libertad y expresión de la propia individualidad (siempre fatalmente
marcada por una u otra influencia histórica) o es esclavitud de
monaguillos y sacristanes.
El programa del festival anunciaba una serie
de acciones artísticas, rebautizadas como "aceleraciones", creadas
o ejecutadas por diferentes artistas. No así mi trabajosa
exposición-homenaje que quedó ninguneada por obra y gracia de alguna
incontrolada circunstancia, lo cual no me desanimó a hacer dos viajes a
Amposta y someterme de buen grado y con buen humor a los requerimientos
generales de los organizadores. Me sorprendió enterarme que en tan
amistoso festival había la autoridad de unas figuras llamadas
pomposamente: Comisarios (fea palabra de connotaciones históricas nada
amistosas). Para combatir mi prejuicio lingüístico, echo mano de mi
diccionario.
Comisario: El que tiene poder de otro para
ejecutar alguna orden o entender en algún negocio. Es decir, que es un
mero ejecutor de unas órdenes. ¿Y quién da las órdenes, quién ostenta el
poder en este festival que yo creía bastante ácrata?
De entre todas las "aceleraciones"
vividas el 1 de junio hubo una que ciertamente me aceleró el corazón.
Una aceleración sin firma y sin título, como tantas otras en que el
artista cansado de juntar formas o colores se ve incapaz de juntar
palabras para redondear su obra nombrándola. Esta obra anónima bien
podría haberse llamado: Humillación de un Artista o Antihomenaje a un
Homenajeador. Y es una obra maestra en su género. No se sabe muy bien su
autoría, si es obra coral o individual. Quizás es fruto de un
subconsciente colectivo, o del azar que tan caro nos es a John
Cage,según tengo entendido, y a mí misma. Posiblemente no es producto de
un yo, sino de una o varias circunstancias. ¡Ay, nuestros yoes...! ¡Esos
mitos! Suelen ser bien poca cosa ante nuestras inesquivables y poderosas
circunstancias...
Lo cierto es que la aceleración quedó redonda.
Conseguida plenamente en su concepto y en su forma. Tanto que puede
decirse que tiene calidad de cuento filosófico, de parábola, de
arquetipo, que dice Jung. Participando de la estética del absurdo,
plantea una curiosa paradoja en este festival de vocación libertaria. Si
se piensa bien, su tesis es cabal y oportunamente pedagógica: Porque
¡sí, ciertamente al artista hay que humillarlo! Especialmente al que
viene con homenajes que nadie le ha encargado y que ninguna institución
le ha subvencionado.
¿Qué carajo se cree un artista? ¿Que por que
pasa sus horas, que a nadie le importan, haciendo sus cosillas, que ni
son comestibles, vamos a tener que darle una palmadita en la espalda, sonreírle,
saludarle o invitarle a una cerveza?
¡No, hombre, no!¡Que se vaya a París, como
Picasso y si ya ha llegado tarde a Nueva York, a Berlín...o a la Porra!
Ahí está la frontera. Aquí, en nuestra oh-patria, al artista nos lo
cargamos, le criticamos y descalificamos despiadadamente, lo ponemos en
un rincón, castigado de cara a la pared o a la ventana del patio para
ejemplo de nuestros obedientes escolares, y le cuestionamos y
boicoteamos sin previo aviso sus tonterías para bajarle sus posibles
humos y si es necesario le mentamos a su madre. Si se disgusta, le
llamaremos paranoico o resentido. Y si estamos metidos en ambiente: rojo
o fascista o cualquier epíteto de nuestro surtido muestrario, y, según
como, le fusilamos en un descampado y nos quedamos tan frescos. Es
nuestra tradición, nuestra identidad de siglos. Nuestro estilo
inconfundible. Aquí sólo respetamos a lo debidamente consagrado, "comisariado"
y bien publicitado. La tradición es sagrada ,pues es la ley que mantiene
al rebaño muy bien fusionado contra el que nada puede un mindundi,
un donnadie, un pobre individuo sin catalogar y sin marcar con hierro
homologado, que pretende ser libre y hace de su individualidad una
bandera a golpe de arte.¡ Al artista, que le frían un paraguas, hombre!
Además, en este país de súbditos sumisos, tan
necesitados de una educación de ciudadanía, no se sigue la norma del
respeto a los demás ni se gastan cortesías para con nadie. ¿Por qué
,pues, habría de hacerse con un artista?
Concluyo felicitando a la aceleración que nos
muestra sin tapujos en qué mundo vivimos y expresando mi agradecimiento
por todas las descortesías recibidas que me han permitido gozar de la
curiosa sensación de fuerza que asiste al héroe apaleado.
Post Scriptum: Si por casualidad, alguien se
sintiere aludido, espero que no se ofenda ni disguste. Todos cometemos
errores, consciente o inconscientemente, y las circunstancias y el
famoso subconsciente nos juegan a veces malas pasadas. Afortunadamente
contamos con nuestro raciocinio para analizarlos y toda una vida para
solventarlos, contribuyendo así a la evolución esperanzadora de la Historia.
MARAVILLA SÁEZ
FOTO: Este
trozo recortado de Pangea al que han acudido constantemente hordas de seres
humanos de diversas latitudes, escribe y re-escribe sin cesar una historia
cambiando los nombres, formando y derrocando imperios, construyendo y
deconstruyendo países y estados que hacen variar su mapa. Historia sangrienta,
como todas las humanas, escrita en página imantada intentando una unidad que
siempre se le escapa.
Europa, doncella frágil y soñadora, seducida por la bestia feroz una y otra
vez; culpablemente amancebada, orgullosa, avergonzada, esperanzada, es una
princesa de buenos sentimientos con mala conciencia.
Maravilla
Sáez